Siempre tan bella
Y ahí estaba yo, caminando por la solida, y solitaria calle,
admirando la majestuosa belleza de tan esplendidos jardines,
cobijado por un cielo azul inexpugnable;
acariciado por una zalamera y cálida brisa,
escuchando tan armoniosa musicalidad de esplendorosos ruiseñores,
aprisionado por la abrumadora belleza de aquel tierno amanecer;
cuando fulminantemente apareció; sin aviso, sin advertencia,
y ahí estaba ella, y ahí estaba yo.
Agraciada con singular belleza, caminaba ella, con sublime paso,
evidenciando aquella guapura obra maestra de la naturaleza;
oh que mujer de tanta finura, y delicada figura;
y ahí estaba yo, contemplando aquel dulce ángel pasar frente a mis ojos,
advertí el estacionar del tiempo, indigno de envejecer aquel ángel.
Preciosa querubín de ojos marrones, hermosa piel canela,
paseaba ella con particular indiferencia,
y ahí iba ella, como toda una Eva,
y ahí estaba yo, anonadado por abundante delicadeza,
extasiado por tan afable sorpresa, simplemente encantado,
me dije yo, cual es el secreto de su perfección,
y ahí iba ella, damisela serena,
y ahí me quede yo observando como aquella princesa emigraba sin pena.
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