Salomé
¿ No fue acaso la serpiente danzante quien pidió mi cabeza?...entre baile sensual y lastimero,entre oropeles y perfumes, entre pieles y espadas.
Elevado está el puñal sacrificial y festivo, hambriento de sangre irredenta, su filo...centellea como relámpago, mientras la lengua de acero se ceba entre ríos espesos de pulpura sangre que gime.
Apartada ya del cuerpo, entre reluciente plato de oro, mis negros cabellos otrora salvajes hoy callados,ausentes de brillo, negros enlutados son sus vestidos.
Contempló tus ojos llorosos, opacados por una sonrisa contenida ¡mataste al héroe grita tu ser! ...Pero ellos siempre mueren...siempre están ausentes.
Volteo los ojos Hacia ti, sintiendo el alejamiento de mi cuerpo, mi conciencia es más ligera apartada ya de la materia, soy solo pensamiento y luz...mientras tu... condenada por los siglos a ser la eterna perfida, entre los hombres... aquellos que jamás te amaron.
Conoce más del autor de "Salomé "