Quiéreme.
Quiéreme sin palabras, si no que con caricias cada anochecer. Las palabras mienten, se olvidan junto con los recuerdos, son frágiles, pero mi piel… mi piel tiene memoria, se eriza cada vez que anuncias tu presencia, mi piel que te evoca incansablemente, se nutre de ti, de tus abrazos, de cada encuentro, de todos tus quejios, que respiran en mis suspiros
Quiéreme sin pretextos ni excusas, sin horas ni edades, así, sin límites ni tapujos, que yo no espero de ti una promesa que seguramente se desvanecerá al despertar, solo ansió tus ocasos, tus embriagadores arrebatos de medianoche, esos besos sinceros que se te escapan del alma y explotan en mis labios, como mil aletear de golondrinas cautivas, que encuentran su jaula abierta a la libertad.
Quiéreme sin miedo al destierro, porque en mi siempre encontraras un refugio apacible,entre mis sabanas y mis brazos abiertos a acogerte, así, desnudo, sin prejuicios ni castigos, así como debe ser el cariño sincero y puro, de quien ama por vocación y no por necesidad, así, como yo te amo.
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