Para sentir la Navidad.
Para sentir la Navidad.
A veces –cuando estoy cansado-,
le pongo alas a mi alma para
subir al cielo y mirar desde
arriba las cosas del mundo
que habitamos: las ciudades, los
trenes, los coches, las calles…, las
casas con sus tejados rojos,
el parque con sus trampolines…,
el lago…, el río, el mar, la fuente,
el camino estrecho y largo, las
bellas ginestas amarillas,
las moreras, las acacias, los
cipreses verdes, los trigales
y los campos...
Y me alumbro con
su luz y me adorno el rostro con
sus amaneceres y con sus
destellos blancos y dorados…
¡Allí, me olvido del dolor
de mis huesos, y de las cosas
que me enganchan a esta vida,
y me siento ligero y libre,
como los ánades que pasan
volando por mi lado...!
A veces, –cuando estoy muy solo--
me elevo hasta los cielos para
acercarme a Dios, y gozar
de su presencia y de su infinito
amor…, sin darme cuenta que Él
habita entre nosotros, con los
pobres y los más humilde-, al
lado de los desamparados
y los que sufren el desprecio
del olvido y el dolor.
Por eso, hoy, cerraré los ojos
para sentir su Nacimiento
en en la llar de mi interior…,
y me convertiré en Rey Mago,
en zambomba, en carrasca, en pino,
en estrella, en villancico…, en
luces de colores, en paja
y en pesebre; y en abrazo de
cariño y de hermandad…,
para ofrecérselo a los hombres,
y hacerles vivir la alegría
de estas fechas entrañables…,
donde, en el portal del alma,
nace nuestro Redentor.
Autor Francisco López Delgado.
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