PARA RECORDAR
Si ese amor
no llega a florecer
y al contar su recorrido
me dicen tonto,
me dicen loco
porque no es con versos
como se conquista
a una dama,
yo les diré que muy adentro
en mis palabras
que los rascacielos
de las grandes ciudades.
Si esa dama recibe halagos
que yo no le haya dado
y si sus ilusiones
cruzan por otra calle;
si sus ojos se cierran
a mis anhelos,
si en mis labios
no puede leer
el deseo de amarle
que tengo;
si sigue jugando
y no me da confianza
para que se propague mi fuego;
si se va sin conocer mi entrega
entonces para recordar
me doy por satisfecho.
En mis mañanas recordaré
su sonrisa concentrada en alegrías y
en reflejos de luna.
Entonces, si esa dama
no me tiene en su inventario
o si es tan grande su miedo
que habría que ser
victimario de una víctima
y caer en relaciones escabrosas
entonces, yo mejor para recordar
con su sonrisa
me doy por satisfecho.
Guatemala, Abril 1979.
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