Ni yo el sapo, Ni vos la princesa.
Ahora vas por ahí diciéndoles que me falto el valor del amor,
y el calor del cariño,
Contándole a los vivos que la mayoría de tiempo fui una estatua puesta al frio,
Que nunca te acobije en mis brazos dándote abrigo
Pero no comentas y cuentas que fui yo quien encendió el carrusel de tus deseos,
Fui yo el primer escultor que trabajo sobre el barro de tus pequeñas curvas,
Alentador de tus turbas interiores,
Donde suplicaban los obreros trabajadores un poco de deseo,
Para dejar salir a tus demonios hechos reos
P
El explorador que planto sobre tu cuerpo de niña la bandera sobre la mujer que ahora solo me mira,
No comentas que a la casa de tus padres algún día tus hijos, no los míos,
Entraran a alguna habitación donde se forjaba el infierno pasional
Y los ángeles y demonios contemplaban nuestro acto carnal,
Que a escondidas yo me cubría con la noche y entraba por tu umbral...
Cual ladrón importuno sale triunfal
fui yo el músico en tu orquesta,
Que encendí la música a ritmo de tu pasión descontrolada
Como riff de guitarra mal afinada...
Que la noche cantaba y la luna apenada a dos manos se tapaba la cara
Al ver las salivas gritando y mutando,
Al contemplar a la lujuria bajar por tu cuello convertida en lengua de acero,
Bajando y parando a medio camino a descansar
entre pequeñas colinas de suave almidón
Donde hasta el más duro de los hombres sentiría calor
No les cuentas que la luna nos daba el calor y las nubes grises lloraban vapor,
Que el sudor era cascada por tu espalda arqueada
Y que era yo el maldito duende que al final de tu arcoíris de sonrojos se encontraba,
No había tiempo ni espacio, solo momento el propicio y exacto,
El sol el invitado no deseado,
El gallo el despertador de sueños
Y mi pecho suave almohada para la doncella de melena larga y ondulada,
La cuestión fue que ni yo era el sapo ni tú la princesa
Ni aunque así lo quisieras….
Conoce más del autor de "Ni yo el sapo, Ni vos la princesa. "