MIRARLE A LOS OJOS
Mirarle a los ojos
era arriesgarse a caer en picada,
y saber que la vida empezaba
en cada parpadeo
que ella daba.
Implicaba arriesgar
tu sistema nervioso
con un puñado de endorfinas,
que no entendían de razones
Soportar la lejanía
de sus bellas lunas por más
de cinco minutos,
direccionaba a parar el tiempo
y desvanecer
la palabra depresión
del diccionario,
para adentrarse a la utopía
de sus sueños.
Eso era verla a los ojos.
Digamos que era la musa perfecta
de ojos claros.
Su cuerpo estaba lleno
de libros de poesía
y en cada poro de su piel,
se declamaba la victoria
de mis manos.
Era un desastre total
querer versar-le,
cuando conocía
cada laberinto inhóspito
del amor.
Mirarle a los ojos era,
re-encontrarme con mi presente
y ver el futuro más allá
de la nostalgia.
Lo imposible se borraba
como huellas en la arena,
estando tan cerca de ella.
Mirarle a los ojos
era encontrarme en casa.
Si, era encontrarme en casa.
AUTOR:
ALÁN IRIBE.
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