Lagunita
Ah! Lagunita que sos
cálida como placenta
en cuya líquida cuenca
a nadar aprendí yo;
la que ducho me volvió
como anguila o castañeta
y en lecho de tosca piedra
hoy de nuevo me acunó
con la misma devoción
de madre dulce que espera.
S
de mar en tu insinuación,
también el ojo avizor
de la sagrada paciencia
conque me mira en la tierra,
solapado el creador.
Caricia sin condición,
fresca, serena y sincera,
fuente noble que no mengua,
manantial que es un primor.
Te digo de corazón
que te venero, laguna,
también por ser agua pura
de mi instinto nadador:
en la salud, el dolor,
la desgracia y la fortuna
y por bajarme la luna
a tu espejo de ilusión,
pues en su iluminación
hice de tu esencia musa.
Te dejo ahora nocturna
como nocturno me voy;
ando flechado de amor
cual de estrellas tu planura.
Comprenderás mi premura,
tengo un sólo corazón
ya que tienes un montón
del juncal en su cintura;
corazones color fucsia
(huevitos de caracol).
Adiós, lagunita, adiós!
Me voy con mi infancia tuya
sin que nada me confunda
mi memoria de tu olor
salobre y perfumador,
de grama y barranca bruna
(ya quisiera así mi tumba).
Y en tu superficie a flor
dejo un beso sonador
de bagre que se aventura.
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