LA ESTRELLA ERES TÚ
Nunca encontrarás otra dulce melodía
compuesta con las notas armoniosas de tu voz,
quizá solo las aves te imiten con dulzura,
sonidos que reflejan tu cálida ternura,
estro que ilumina mi grandísona canción.
Obra del eterno es tu espléndida belleza
tus ojos que destellan magnífica ilusión,
detrás de esa mirada, a veces encubierta,
yo veo con mucho gozo humilde gentileza,
Hesitar es mi costumbre, pero hoy no desvarío
si acaso yo lo hiciere, la culpa es de este amor,
que tardo y jactancioso habita en fantasías,
el viento que acaricia tus lúcidas mejillas
es el mismo que me lleva, hacia ti, con devoción.
Encuentro en cada imagen melífera sonrisa,
tan dulce, tan copiosa, tan llena de bondad,
fulgente y atrevida, no arbola pesadumbre,
tus labios ruborosos departen prontitudes
de ensueño y fantasía; de mágica ilusión.
Las veces que yo expreso, y sensato disimulo
mi etéreo sentimiento, tan vivo y natural,
las flores que atavían los campos de perfume
descubro ya te han visto y te alaban con loores,
te ensalzan, se embelesan, al verte sin igual.
Y al fin de mi jornada, mirarte es mi consuelo
saber que en tu palabras encuentro yo quietud,
si observas las estrellas, les falta un elemento,
imploran con vehemencia que vuelva, un momento,
la estrella está conmigo; la estrella eres tú.
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