La estadía de los recuerdos
Se fue el momento en un suspiro,
abrí los ojos y te habías ido.
Estaba solo a media luz,
con tu perfume aun en mi piel,
aun con tus besos rompiéndome.
Supe que el silencio no sería herencia.
No rompas tu garganta más,
no quiebres tu mente en recordar.
No viviremos de ningún dolor.
y aun cuando duermo suelo reincidir
entre mis sueños aun vivirás.
Y así fue aquella primera hora
de la última noche
del vigésimo noveno día
de ese octavo mes
del año en que te conocí...
Aquellas lágrimas
no encontraron donde ocultarse,
repitiendo una historia
grabada en sus pupilas,
que un día volverán a encontrarse.
Descubrieron justo al final
que aun quedaron cosas por hablar.
Ya verás como el tiempo perdona,
la sangre cura, las heridas sanan
y el mar que cruzó aquel umbral
en los brazos de alguien más
de quien siempre soñó poder amar
y en la sal escribe la inicial
con lo que resta del cariño
que un día se pudo profesar
en el cielo verás la señal
de que siempre te recordaré...
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