He aqui mi presencia

Estos días y estas noches han sido eternas tengo tanto frío que creo empezar a desaparecer,
espero los rayos del sol golpeen en mi al amanecer.
Percibo aun en la palma de mis dedos el tacto de tu piel, tal como el de la tierra que me vio crecer.
Creo a lo lejos escuchar el estruendo de los rayos, como el estruendo de tus gritos
recuerdo aquello que alguna vez llame amor, lo recuerdo como si fuese ayer.
Pero entonces dime, ¿porque me sabe tanto a dolor?
Intento despertar, todo esta en silencio
todavía siento las marcas de tu desprecio,
luego vienes a mi y traes flores otra vez
solo vete, déjalas y anda a marchar
apuesto que de mi corazón brotaran un ciento mas y por ellas ya jamas tendré que llorar.
Resuenan en mi cabeza aquellos votos que yo te he prometido, algunos de los cuales tu no me has cumplido,
y se por precepto tuyo que no volveré a escribir, no volveré a vivir, no volveré a llorar o incluso reír.
No volveré a ser quien solía, pero nadie me robara esta melancolía.
Junto a la navaja que me has clavado hoy aquí en presencia de la luna
dejo en ti todo aquello que me ha causado angustia,
al lecho del río que ahora me trae paz no solo flotara mi ya apagado cuerpo,
he traído conmigo las memorias que decidí conservar y un poco de esto a lo que llamamos libertad.
Llevare conmigo las memorias de mi madre, que la claridad del siguiente día ilumine en mi,
que así sea en pedazos o no, yo volveré con ella
yacen aquí mi espíritu y alma
mis experiencias y conciencia
yacen aquí conmigo dichas cosas de las cuales tu nunca podrás tomar pertenencia.

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