ESCUCHA EL VIENTO
Escucha el viento…
susurra,
gime,
llora.
¡Es invierno…!
Mira cómo se desnuda el tiempo.
Mira cómo se desnudan los árboles.
Mira cómo se desnuda la lluvia.
Mira cómo se desnuda el viento.
Escucha…
¡Es invierno...!
Fresca cae la lluvia
sobre la hierba,
igual que una lágrima
acariciando una mejilla enamorada.
Todos los suspiros del viento
arrancan lamentos del alma,
en tanto;
el corazón canta,
el amor canta,
la existencia canta.
¡LLueve...!
Es invierno.
Todas las desnudeces de la vida
se pierden como con nostalgia
en tu alma y en mi alma.
¡Llueve!
y todos los cantos se lucen,
lujuriosos,
en el invierno
que sabe a lágrimas.
¡Es invierno…!
Hay dulces fragancias de hierbas frescas,
de rebrotes;
de semillas que se nutren entre pútrida hojarasca.
Mira que mi alma,
como el viento;
susurra,
gime
y grita
por tu cuerpo de semilla y de hierba,
de desnudeces y de lluvia.
Mira que mis ojos,
de tanto buscarte
se han desnudado en la lluvia;
y cantan igual que mi corazón,
como el amor;
como la existencia,
en este invierno que sabe a viento,
a hierba,
a hojarasca,
a lluvia,
y a silencio.
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