CARTA UNO
Mira cómo va,
mírala andar.
Cartagena a sus pies,
a sus dedos de escritora.
Deja rodar su mirada,
recogiendo agua de mar,
transportando su humanidad.
Interesante ella,
el fulgor de su sonrisa,
de su permanente cautela,
pero sus labios son más
y sabe que se ríe,
cuando la hago reír.
Mira cómo va,
mírala andar.
Cartagena a sus pies,
a sus dedos de escritora.
Va cambiando
el calor por el frío,
el frío por el calor,
levanta sus hombros,
mirada rayada,
pero me mira igual.
Todo lo que dice se cumple,
complejos de adivina,
entonces que diga que le gustará.
Mira cómo va,
mírala andar.
Cartagena a sus pies,
a sus dedos de escritora.
Bailamos extraños,
aún somos extraños.
Puede que, con un pasado igual,
donde también bailamos
y no se le hizo extraño bailar mal,
un cuarteto de cuerdas,
pura brisa de mar,
cervezas por la mitad
y un vaso repleto de cosas por intentar.
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