Agüita cálida
Cuando la ilusión mermó, llegaste como un susurro, camuflado en el silbido del viento, con un mensaje de esperanza que no alcancé a oír con claridad, cuan altisonante es la tristeza, no te puedes imaginar. En los albores de la resignación, fui capaz de ver la fe en renovación plena, me trajiste tu amor de agüita cálida, que son de esos amores que se escribieron con el dolor completamente ausente.
Un rosario de despedidas y heridas de combates dan tregua al alma mía que se declara en júbilo por tu existencia, dicen por allí que la sonrisa se estira a pierna suelta por estos días y hay un brillo en mi mirada de estreno, esta pasión se multiplica, se transfigura en sensaciones y raudales de vida. Me emancipo de los eslabones de la culpa, soy tuya sin dejar de pertenecerme, no pierdo más, no pierdo nunca más.
El valor de este remanso de paz, fue tasado por el tiempo, feroz para muchos, dulce para nuestros propósitos, di presente, di aquí estoy, declarémonos incansables en la lucha por permanecer unidos, porque, amor mió, no se si las almas gemelas son un hecho, pero tengo la certeza de que la tuya no se repite.
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