Luneciendo
Lunecen ojos marrones en pleno encuentro
con el verde sanador que danza
en imagen y semejanza a tu encanto.
Suave seda son tus largos cabellos;
descansa sobre ellos tu tiara,
de mágicas flores entretejida,
todas ellas traidas de tierras lejanas.
El blanco jazmín primaveral viste tu delicado cuerpo,
Y tu ornamentado cuello de malaquita
hechiza mis ojos, y hace lucir al resto
como tristes flores marchitas.
Dulces notas de rosas que sentidos conquistan
emanan de tu codiciada piel;
rechaza el aire mi cuerpo,
triunfante, tu dulce esencia logró
conquistar mis pulmones también.
Baja la luna escuchando atentamente agradables melodías
que acarician sus oídos y al viento de primavera.
Con tus manos, orillada en el río de luciérnagas,
conjuras hechizos, al ritmo del bosque, dejando cantar
las cuerdas de tu arpa.
Atraes duendes y hadas; no solo en ellos suerte efecto
tu magia, sino también sobre mi corazón,
que late al compás de tu sonata.
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