Desde el pasado
Se desmoronaron las murallas
y las suposiciones se volvieron certezas,
la brisa veraniega ha entrado sin permiso
trayéndome sus aires de melancolía,
pero en ella no existe ya lugar
para lágrimas quedas y sombrías:
¡hoy todo recuerdo ha sido risa!
Oré por un milagro, y qué ironía,
el milagro acechaba tras mis pasos,
esperando franquear la retaguardia,
seguro de que al tiempo el vil orgullo
emprendería su viaje de regreso.
Ahora sabes que existo y sé que existes,
qué mejor manera de empezar la mañana
aunque pesen los párpados y los huesos
aunque el tiempo me borre las palabras
y no pueda compartir contigo un vals
ni obsequiarte mis notas de guitarra:
me consta tu presencia en estos versos,
me basta tu entelequia en este mundo.
Acepto tus misterios, pues comprendo con calma
que no logran ocultarme tus verdades:
no necesito alcanzar el arcoiris
para saber de qué color tienes el alma…
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