Sueños
En algunas noches de absoluta tranquilidad, decidí caminar sobre aquellos sueños que alguna vez quedaron atrapados en aquella enorme almohada de algodón.
Tenía la certeza de que los había perdido, tras continuar con mi andar los fui apartándolos poco a poco de mi mente inquieta, pero pese al futuro tan incierto, mi corazón los sujetó con una fuerza que jamás imaginé poseer.
Tras varios años después logré situarme bajo aquel lugar donde algún día tomaron forma todos y cada uno de esos hermosos sueños, la lluvia fue la melodía perfecta para dar el adiós definitivo a cada uno de ellos.
Mis lágrimas se vieron disueltas sobre el cúmulo de gotas que escurrían sobre mi rostro, era la señal perfecta, tenía que dejarlos ir...
De pronto una gota plum bam, plum ban, plum ban no dejaba de repicar sobre mi abrumada cabeza, así que concentré mi atención en su plum bam, plum bam...
E
Sin pensar más, me apresuré a recogerlos, eran tan inmensos como el primer día, los abracé tan fuerte como aquel día que fui capaz de construirlos y los coloqué sobre aquella maleta que iba conmigo a todos lados.
Cuando al fin logré recuperar todos y cada uno de ellos, en coro gritamos a los cuatro vientos...
¡Aquí vamos de nuevo! ¡Aún estamos a tiempo!
Y hoy estoy aquí, con un cúmulo de sueños más por cumplir...
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