Qué tal?
La imaginación estaba tan contrastada con la mediocridad que era incluso poder distinguir entre besos y raices, tal como dice Bunbury.
Si no me conformo con las noches de soledad genuina y salir a la calle es una manera distinguida de combatir la monotomía, de alguna forma necesitabamos ser lanzados por erráricos eventos de superficialidad.
Cuál iba a ser el precio por unas cuantas risas, noches insomnes en el tumulto de una oscuridad que prolongaba estrellas en medio de lo que parecía haber nada. La luna se ocultaba entre los árboles y las nubes, parecían haber noches interminables en los lugares que ya había recorrido y no conocía el verbo del augurio, ni el significado de todo el conjunto de espiritualidad que parecía habitarme.
Y volver a la misma pregunta, parecía que la respuesta la tenía. Las tiendas cerraban y el olor a comida me hace amar no usar monedas para pagar vidas calavericas, sin embargo no dejaba de recorrer el habitat humano sintiendome una total desconocida incluso de la noche y parecía no importarme el curso de la vida.
Qué debería hacer en la locura de estos días, me preguntaba y seguía desconociendome y con el pasar de los días las tormentas eran más breves, más acogedoras.
Sin saberlo ya era parte de la administración de este conjunto de mundos o no ?
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