Planta carnívora
Me abres las costillas
y miras el interior.
Sé lo que buscas,
pero solo verás horror.
Metes la cabeza,
ingenuo,
descuidado.
De mi calidez tienes hambre,
mas soy yo
que se cerrarán
y tu cabeza arrancarán.
Qué tonto,
qué bruto.
Payaso del destino,
te metes de lleno
donde no eres bienvenido.
Este trofeo
en mi pecho guardaré,
aplastaré
y corroeré.
Quizás así,
te pueda comprender.
Digerir a los insectos,
toma solo un momento.
Trituraré tu cráneo,
buscaré tu calor.
Sé lo que implica existir.
A mí misma,
terminaré por digerir.
Dulce y corrosiva,
así soy por naturaleza.
Sin vergüenza,
esparzo mi maldad.
Me siento en libertad,
cuando no tengo piedad.
Dispuesta a morir,
con gloria y violencia,
con tal de liberar
este venenoso corazón,
que tan hambriento está
de putrefacción.
Una minúscula planta carnívora,
que te mira a los ojos,
sabiendo,
que nunca ganará.
Pero igualmente orgullosa
por no dejarse intimidar.
Y tú.
¿Quién te crees tú
para interpretar estas palabras?
¿Quién eres tú
para juzgar lo bello,
lo correcto,
lo injusto,
lo inmoral,
la maldad?
Que aún hay amor,
compasión,
inocencia,
pureza,
belleza,
¿Crees que me importa?
Si he de fallecer,
que sea entonces
por mi propio veneno.
Te preguntas
¿Cómo hay tanto odio?
Te informo
Te advierto
Que la culpa
es tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Tuya
Y lo último que verás,
serán mis costillas,
abiertas de par en par.
Conoce más del autor de "Planta carnívora"