Lirios en la calle
Hay niños que lloran aquí y allá,
la calle es un sumidero de lágrimas,
penas y rezos, puta tempestad.
Niños con el corazón abierto,
las manos al cielo pidiéndole a Dios
que sea bueno,
o no tan malo quizás.
Sentados junto a los muertos,
mirando como se escapa la sangre,
como el fuego derrumba
se fuga.
Al final de la noche,
entregados a madrugada hostil,
todos a Dios le rogamos
que su infierno rojo y de acero
no regrese jamás: Nos da demasiado
miedo.
Lo daríamos todo por una noche de silencio
donde contemplar sombras.
Sabemos que hay una guerra, -siempre la hubo-
Que aviones de otro país nos bombardean
porque dañar la retaguardia
es causar el horror en este mapa
de violencia, maldades y locura
que no amanece pues es eterna.
Los niños en la calle, los perros se perdieron,
está vacío el lugar que ocupaban los padres:
Sólo hay viento.
Como lirios con motitas rojas,
Pete Seeger volverá a cantar “¿Dónde están las flores?”
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