Hoy
2016 Ene 08
Poema Escrito por
De pronto,
trazó la estela
de su sonrisa inocua
el infinito.
En una tarde sin ocaso,
puñados hedonistas
señalaron un fatigable fervor
en los recónditos pasajes más oscuros
del vacío espiritual.
E
se esconde en la penumbra
la luna que ayer susurraba en
mis penas para sosegarme.
¡Oh desaparecidas musas!
Ya no se escucha su llanto en
la calma del furtivo mar.
Sin indulgencias ni rumbo
el navegante gritó sin eco
y dentro de la muda ola se precipitaron
las cárceles del alma y el aljibe de la juventud.
Mis puñados privatizados y sacrificados
dejan tímidamente de escribir
porque una sombra se acerca.
El infinito ríe con soberbia y
el mar no cesa de asombrarse.
2016 Ene 08
Otálora
Desde 2016 Ene 08
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