Cómo
poema de Siroco del Sudeste
Me tragué entero el veneno que me regalaste por mi cumpleaños,
y aunque el veneno mata, si viene de tu mano espero otro trago.
Sólo he notado que tu marcha ha teñido todo de un color gris,
y que en todo el invierno tu sonrisa no ha pasado por aquí.
Lo sabía desde el otoño y en primavera lo confirmé,
triste desengaño que vino y una dulce ilusión que se fue.
Sólo me dejaste un manojo de tu arte y autofotos que hice desaparecer,
dime cómo lo hiciste, cómo derribaste murallas, separaste aguas y mataste dragones,
cómo cambiaste un bosque calcinado en un campo de flores.



