Si me olvidara de las palabras
Si me olvidara de las palabras
sin darme cuenta,
y supiera que falta un signo,
un adverbio legítimo, un punto,
una pregunta cualquiera
“el picaporte” de la puerta”,
por ejemplo,
una punzada
cerca de mi corazón
no me dejaría comer ni vivir.
Cada aclaración, perspectiva,
antojo y derivación
retornaría como
la ultima puntillada que
el torero aploma.
Entonces, mi venganza
sería única:
como un borrego bañado en su propia sangre,
se desvanece,
levanta la cabeza para dejarla caer
definitivamente.
Tu presencia, aunque escasa,
me abruma. Mi propia locura
es trama más que dilema, y he dejado
que las ramas de un árbol
me retengan;
tu silbido me hace
perder el aplomo;
el tono de tu voz
me avergüenza; tus
sentimientos me partan en dos
como un rayo sin fuerza.
Yo ya no puedo
ni arrimar mi aliento
a tus labios,
ni cederte el paso.
Ahí cuelga, de los andamios y
los picos más altos,
un fervor pálido, algo extraño
que me deriva.
Y no he de acampar en un lago,
ni abrir una ventana, ni celebrar
el ocaso.
Es más bien furia que arrasa y se despliega;
no hay aguas mansas,
ni perfiles en este asedio
de un vivir constreñido
en la esperanza de un mirlo muerto.



Comentarios & Opiniones
Es un deleite de lectura.
Me gusta mucho como escribes.
Un abrazo