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Poemas mejor votados desde Septiembre 14

poema

El sueño gentil

Como maleza que nadie planta,
un verdor anega la tierra,
llenados los caminos
de palabras y de nuevo color.

Los días de soles
plasmados en el crisol,
armoniosos y cálidos.

Peces y corales
de un estanque colmado a la orilla,
donde arribasen extendidas las horas.

El grano en su pacto de luz y agua
germinando en la plazas,
donde reinase habitual el temblor del azul.

Un manantial donde brota el vuelo sin plazos,
y la tenue figura danzante se transforma,
bajo la claridad del amanecer.

Pétalos níveos bañados
de sublime sustancia,
en el paraje de las altas montañas.

Abrigada va tanta vida
sobre la espesura,
y las luces en sus rayos se despliegan
sobre el territorio de la flor.

El arado noble,
extendido, que llevase particular
la naturaleza anidada en los frutos del bosque
tras la estación de las dulces bayas.

Y el suave viento como símbolo
conforman el ambiente que murmura
en su espejismo, un sueño de plenitud
que a mis oídos obsequia vuestra sonrisa.

Allí, de entre sonrojos sumida,
despierto del sueño gentil...
*
Septiembre 20, 2022
© 2022 Gabriela Ponce- La Dama Azul
Todos los derechos reservados

poema

¿Qué le pasa a tu poema?

¿Qué le pasa a tu poema
que ya, no habla de amor?
que solo acude a las lágrimas
para contar su dolor.

¿Ya, no recuerdas…
cuando tu pluma enamorada
nos abría el corazón?
y nos contaba sus sentimientos
en cada estrofa…
en cada reglón.

Nos decía lo que sentía
cuando observaba una flor,
cuando una caricia le recorría…
cada pliegue, cada rincón.

Aquellos amaneceres Iluminados
aunque no, hubiera sol,
y la ternura de unos labios
cruzando el valle de la pasión.

En cada punto, un descanso…
en cada coma una reflexión,
en cada error, un suspiro…
en cada adiós, un tachón.

¿Qué le pasa a tu poema
que ya, no habla de amor?
siempre vale la pena
cargar la pluma
aunque el tintero…
ya se secó.

Téura

poema

ADVERSARIO

..."Con todo cariño para Adversario, Poeta Chileno que adorna esta página con su talento, gracias querido amigo"...

Adversario...eso eres del destino;
que se impone, que te sigue, te hace preso
y tú; que sólo esperas la caricia de ese beso
a veces te derrumbas en tu sino.

Y yo que sé de tus interminables noches;
de esas horas tan lentas y calladas,
que en tus versos aparecen abrazadas;
cada una apedreándose a reproches.

Eres ese chico divino, talentoso,
donde la incomprensión y la pena han hecho nido;
pero también valiente y decidido,
ya obtendrás tu premio generoso...

Yo te admiro Poeta en la distancia
y abrazo tus poemas con amor;
siempre mis palabras de fuerza y de valor
te llegarán repletas de cariño y de fragancia.

poema

Mi Sombra

Mi sombra se desliza cual límpido torrente,
Por el lúdico cosmos, haz de etérea frente.

No sabe de campanas de bombas o vacíos,
No conoce tristezas ni dolores ni hastíos,
No está ligada a goces ni a vanos desvaríos
E ignora las fronteras, como lo hacen los ríos.

Se camufla en el negro fulgor en noche oscura
Cuando el amor se esconde en el mar de la locura.

Queda petrificada, grabada va en la mente
Como quedan los seres que habitan en los fríos
Polos do la tristeza riela en la extremadura.

poema

MI ENTENDIMIENTO

¡ Qué escaso y pobre,
es este entendimiento mío !

Cuando comparo lo que escribo,
con aquello que leo,
pareciera redactado
por un palurdo ilustrado.

Tan pobre es, que muchos
de los actuales poetas,
su obra, ni comprendo ni entiendo.

Me pierdo en el reducto adivinatorio
de sus poemas,
sus elipsis, sus discordantes referencias,
sus atrevimientos metafóricos,
sus contraposiciones sin sentido;
que hacen que me extravíe
y no encuentre el mensaje
de los vocablos selectamente escogidos.

Trato en mi exégesis de interpretarlos,
de sacar alguna conclusión significativa,
encontrar el mensaje, que sin duda,
portan sus discordantes lexemas,
recluido en el laberinto de las palabras,
que cual soldado en su trinchera,
se halla emboscado.

Con qué claridad entiendo:
a Garcilaso, San Juan de la Cruz,
Cervantes, Zorrilla o Esperonceda;
a Quevedo, Bécquer y Juan Ramón;
a Rubén Darío o Garcilaso de la Vega;
Benedetti o Machado,
Cernuda, Borges, o Neruda;
Miguel Hernández, o los Blas de Otero, y Panero...

Y a tantos como ahora, citar no necesito ni quiero,
y que en la memoria retengo.

Parecieran hablarme al oído,
cadenciosamente, amorosamente,
para entender lo que me van diciendo.

No sé si será mi torpeza,
o mi escaso entendimiento,
por lo que sus raros poemas,
ni comprendo ni entiendo.
La poesía, - a mi parecer -,
no debiera ser:
continúa yuxtaposición de conceptos
donde se pierda el lector más despierto
entre los grandes pasillos
del laberinto tejido con vocablos selectos,
sin encontrar el mensaje
que oculto llevan dentro;
como se ocultan en su mausoleo
a los dignatarios muertos.

La poesía- creo - debiera ser:
belleza, musicalidad y entendimiento;
que tanto llegue al corazón,
como al cerebro.

Nunca se registrará mi verso,
por simple y poco selecto,
por reducido y austero;
pues no supe encontrarle
indefinidas concordancias
que le dieren:
prestigio y sustento.

Siempre me conformé,
con ser al lector, comprensivo y cierto,
recibir de él su loa y aliento.

Fue mi deseo - y no miento -
que quien lea mis escritos,
no tenga que deshauciarlos
al cajón de los papeles viejos,
al baúl donde se muere
todo presente y recuerdo;
cual si fuera, inesperada visita,
llegada en mal momento.

poema

UN DÍA VOLARÉ DE AQUÍ (Poema pre mortem)

Un día me iré volando
sin mis pájaros poesía,
me iré sin sus alas, sin sus nidos,
me iré sin nada, como he nacido.

Mi recuerdo será solo polvo y vacío,
¡Ay, dejaré mi amado bohío!
Y mi amado desván, con tintero herido.

Un día mi aorta estará callada,
ya no habrá versos inspirados,
ni risas soleadas,
ni festivas palmadas.

¿Llorará alguien?
Quizás los montes, los ríos
o aquellos personajes ficticios
del baúl de mis letras.

Mi cuerpo en la losa mortecina
llorará por un agujero,
su dolorosa herida,
la herida
de no poder dibujar más versos
en esta lozana vida.

¡No me gustan las despedidas!
Su sabor amargo
me hace llover llanto,
y granizar nostalgia.

Pero es un mal necesario,
para dejar un manojo
de recuerdos
a los que nos quisieron tanto.

Un día sol poesía
con su lamparín de esperanza
dejará de brillar,
en su nota ausente,
en su azul escondrijo llorará.

¡Qué frágiles son los vestidos de la vida!
Un día nacemos,
y otro, estamos de salida.

Se quedan en esta tierra:
todas mis plumas
y sus lentejuelas,
mis sueños no logrados,
mi inmenso amor por la vida;
mis amigos y familia que me harán vigilia.

¡Adiós, hermosa vida!
Sabes que siempre fuiste
mi dama preferida.

¡Adiós, amigos!
Los llevo tatuados
en mi blanco corazón
de poeta.

¡Ay, cuánto me cuesta escribir
estás letras compungidas!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

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AQUEL HOMBRE SIN SOMBRA

AQUEL HOMBRE SIN SOMBRA
(“Relatos de un mochilero”)

El camión donde había viajado todo el día me dejó en un cruce de caminos.
—Allí está, unos kilómetros y listo— aseguró el chofer.
Por unos minutos, me detuve a mirar el horizonte. Y a lo lejos, donde la niebla difuminaba los detalles, se podía distinguir una ciudad en la falda de una colina. Después de caminar media hora, hice descansar mi mochila para beber unos sorbos de agua, cuando escuché una dulce voz a mis espaldas.
—Aproveche, suba, le llevo.
Y al instante me acomodé a su costado, porque ya se acercaba la noche. Así que, mientras una suave música nos envolvía, la joven fue indagando el motivo de mi viaje. Naturalmente, no pudo saber esa verdad que yo atesoraba en lo más íntimo.
—Me llamo Lys y voy llevando su encargo de un viejo conocido, y — ¿ya tiene dónde llegar? —agregó de inmediato.
—La verdad que no, buscaré una posada —le respondí.
Y sin perder tiempo tomó su móvil y consultó en un raro dialecto.
—Espero que acepte mi oferta y acompañe por lo menos una noche a mi viejo amigo —propuso.
Al rato, cruzamos esa pequeña ciudad, en dirección a las afueras donde su bosque definía los matices de otoño. Ya oscurecía, pero vimos un farol iluminando el portón al final de un camino sin asfaltar. Y una señora de buen porte ya entrada en años nos recibió.
—Él aún no ha llegado, sus lobos también le reclaman —nos dijo.
—Bien, ya está usted en buenas manos, le dejo el número de móvil por si acaso —me dijo Lys al despedirse.
La encargada, pronto me llevó a un bonito cuarto donde dejé mi carga y enseguida pasamos por un gran salón hacia el comedor. Ahí fue cuando llamó mi atención un enorme pentáculo, en medio de antiguos escudos de armas con runas, cuadros antiguos y bellas esculturas,
—Buenas noches, sea bienvenido. Por favor, póngase cómodo y disfrutemos de su arte de Lena.
Con una voz pausada pero segura, el anfitrión ahí, ocupando su lugar en la mesa, el extremo de la mía. A pesar de lo alejado, pude notar su buen aspecto, resaltando su frente amplia de tipo alpino. Fue una grata ocasión para saborear la tradición culinaria de aquella tierra. Poco después, el personaje se acercó y casi al oído me dijo.
—Es mi costumbre caminar después de cenar. Le pido, si no tiene inconveniente, me acompañe.
Y sin llevar linternas, salimos de su mansión. La noche se prestaba a conjeturas pero mi carácter de aventurero me decía que debía seguir, así de simple. Mientras, mi acompañante ayudado por su bastón con puño de plata, mostraba un inusual aplomo para tan avanzada edad y, sin descuidar de un grueso cirio en la otra mano.
Pronto, me di cuenta que debíamos voltear hacia una calle en T, y me percaté de una fuerte luz procedente de un vehículo a mis espaldas, de un camión que a pesar de los minutos y su velocidad no conseguía alcanzarnos. Fue cuando mi atención se puso en alerta y miré al frente, a la pared y… ¡oh cielos!, ¡por lo sagrado que nos contempla! ¡Solamente una sombra en el muro!
En ese instante, volteamos la esquina, pero en mi mente, lo visto me produjo una sospecha, sin embargo debía callar.
Luego de un tiempo, llegamos a una vieja casona que tenía una tétrica cripta donde no conseguí distinguir más datos que su estructura. El anfitrión me dio un encendedor y el cirio señalando dónde ponerlo. El viento nocturno parecía traer las notas de una música en órgano muy triste,
Esa noche, después de regresar, en verdad que no pegué los párpados. Por la mañana, dejando agradecimiento por medio de su conserje, me alejé del lugar.
© Derechos Reservados de Autor.
Acompaña música lúgubre del caso.

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Leviatán

Majestuoso Leviatán, surcas la bóveda celeste
acunado en la respiración de la madre tierra
mueves tus alas con gracia y delicadeza
como un raudo velero brillante y verde

Ser mitológico de alta alcurnia divina
venerado desde el albor de los tiempos
temido desde que existe la vida
amado desde que sopla el viento

Por mi almena veo tú fuego
dorado heraldo de la destrucción
paralizado al ver tú figura quedo
no de miedo sino de admiración

Eres el último de tú linaje
peso que encoge mi corazón
pero lo que dicta la razón
es poner fin a tú viaje