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Poemas mejor votados desde Enero 10

poema

Miel y rosas

Era algo así, como abrir los ojos
entre pétalos de rosas y cucharadas de miel.
Sólo se sentía el despertar de la madrugada,
su bostezo acariciante, y seductor,
la armonía del canto de aves mañaneros;
y los primeros rayos de sol que asomaba parte de su cálido rostro.
Yo acostado a su lado, en quietud la observaba,
era mi primer alimento, mi desayuno, su aroma,
más exquisito que un café.
Me bebía el suave sonido de su respiración hasta ser uno,
ella conmigo y yo con ella;
la dualidad perfecta de dos corazones a un sólo ritmo.
Cada día era la misma rutina,
que como película se repite.
Abría sus ojos, cual suave aleteo de mariposa y me miraba,
parpadeaba algunas veces, hasta posar su mirada en mí.
Se le seguía su sonrisa que junto con sus ojos,
hacían que mi corazón palpitara satisfecho, pleno.
Podría morir en ese mismo instante sin desear nada más.
La atraía hacia mí, su piel tibia
por las sábanas era deliciosa y atrayente
¿cuántas veces nuestros cuerpos se encontraron
hasta quedar saciados en esas deliciosas mañanas?...
No supe cuándo fue,
que las sábanas se guardaron en aquella gaveta,
y la cama, quedó vacía...
la miel perdió su dulzura, junto con los pétalos
deshidratados de mis ilusiones.
Todo sentir se perdía en una pausada oquedad sin fin.
Y ahora, en el anexo atardecer de mi ocaso;
las abejillas sustrayendo del rosal su néctar,
me transportaron a su recuerdo...

poema

ME ABANDONÓ

Ya no visito la orilla
donde descansa mi Musa,
ya no me visita intrusa,
ya no llega de hurtadilla;
se acabó la maravilla
de esa sorpresa ideal;
mi Musa siempre genial
que llegaba de repente,
está dormida, está ausente,
callada, sentimental.

Y con ella se ha marchado
el don de la inspiración,
esa dulce creación;
ese versos enamorado,
ese decir encantado
que se abraza a la poesía;
esa décima tan mía
que siempre estuvo a mi lado...
sin compasión ha dejado
mi alma muda y vacía.

poema

De par en par

DE PAR EN PAR

Anoche me dormí
Y deje mi corazón
de par en par
quemándose con el calor
de tus recuerdos

La fragancia del mar
y tu mirada oceánica
quedaron al descubierto
en todos mis sentidos
y te amé en mis sueños

Copyright

poema

Con el vuelo de mi fantasía.

Con el vuelo de mi fantasía.
____________________

Con el vuelo de mi fantasía en
alas de mis sueños, mientras que miro
como nace el día, -y lo anuncian
con su canto armonioso los mirlos
y los jilgueros-, te voy modelando
en el laberinto inescrutable de mi
pensamiento…

y, como si fueras un deseo que
convierto en realidad, te acaricio
y te beso: tú eres un refugio
donde me cobijo, y un lago de
agua transparente donde bebo y
me sumerjo.

En tu piel tersa y suave, dibujo
margaritas amarillas y rosas
coloradas: las pinturas que uso
para decorar tu cuerpo, las hago
con los colores de los arreboles
y la luz de la alborada.

Mi alma, es una mariposa que
revolotea por los arcoíris
de tus bellos ojos y el cerco de
tu refulgente aura, y mis manos,
dos peregrinas con mochilas rotas
y zapatos viejos, que caminan por
tus altas cumbres y las sendas
de tus valles…

Lentamente, -mientras que suspiro y
consulto el manual de mis ideales-,
te voy dando forma a mi gusto y
manera, y, de vez en cuando, hago
un receso para besar tu cara,
desenredar los bucles de tu pelo,
y contemplarte…

En tus labios encarnados, esparzo
unas gotas de rocío, y, en tus
senos de terciopelo, las ascuas
del fuego que me abrasa… Y después,
-para engalanar tu cuello-, le pongo
un collar de zafiros y esmeraldas…
y, sobre tu regazo de algodón,
me construyo un lecho sin dosel para
mirar la cara oculta de la luna
y el resplandor de las estrellas…
Y, cuando te acabo, te perfumo con
esencia de azahar, y te entrego
la llave de mi pecho, donde guardo,
junto a mis esperanzas, el amor
que para ti conservo.

Oh sí, lentamente, -mientras que sonrío
como un niño que destapa la caja
de un regalo-, te voy modelando
poco a poco en mi pensamiento…
y, de golpe, - no sé por qué razón-
te rompo y te parto en mil pedazos:
tú eres un refugio sin techo ni
paredes donde me cobijo, y un
lago de agua transparente donde
bebo y me sumerjo …

O, como un Ave Fénix con las alas
extendidas, que naces con la luz
del alba y el canto de los jilgueros…
y te mueres con la oscuridad de la
noche, y el ruido atronador
de los tambores y los clarines del
silencio.
_______________________________

Francisco López Delgado.

poema

El sol de la vida

Las nubes en el cielo
preguntan por tu nombre
ya sé porque te quiero
será porque te escondes
y cuando el sol asoma y brilla rozando tu piel
yo me quedo calentito
abrazándome a el.

El día se hace luz con tu mirada
y las estrellas se esconden detrás de tu cara
paseas tan divina por la senda de la vida
los árboles se agitan solo con tu sonrisa.

Si no la ves es porque te ciega
con su hermosura radiante y refleja
como un espejo como la luna llena
como la ves tan lejos y tan cerca.

Que grande eres y como quemas
un fuego de amor me arde por las venas
no sé como decirte que eres mi estrella
sin ti no existiría ni la luna llena.

El sol de la vida en primavera
te entrego mi cuerpo tumbado en la arena
ya sé porque te quiero
será porque me quemas
sin ti no existiría ni la luna llena.

poema

Esperando el amanecer

Lento pasan los días
Los cuales vivo tranquila
Maldigo la hora en que llega la noche
Haciendo que mis sentimientos desborden

A medida que oscurece
Se ennegrece mi mente
Se nubla mi razón
Que terrible sensación

Puedo llenar entero el mar con mis ojos
Hacer crujir la tierra con mi dolor
Activar un volcán con mi furia
Todo se vuelve exageración

Noche fría y amarga
Que mi existencia aletarga
Solo deseo que en mi vida
Pronto el sol salga

poema

Eterno amor

ETERNO AMOR

si yo volviera a nacer en otra raza
O en otro color de piel
Todavía tendría el placer
De quererte esposa amada

Y si el eje de la tierra
se partiera en mil pedazos
Y el planeta se perdiera
O quedara boca bajo
Todavía tendrías mi amor
pues para siempre te amo

AUTOR EX MOLI COPYRIGHT

poema

Amor de mariposas

Y se alzaban
los botones de dulces fresas
acaramelados y tibios
al vaivén de las alas de la mariposa
que, con labios húmedos,
mordisqueaba los pétalos rosados
que entregan su almíbar por entero.
Deslizaba su rostro hasta su centro
absorbiendo el jarope allí guardado;
para subir hasta el cuello de la oruga
delicado y exquisito cual vara de nardo;
emanaba un cálido bálsamo, seductor,
exaltando el aletear de sus sentidos.
Emprendía su transitar hacia su tersa
y nacarada dermis,
en cada tramo, se detenía lamiendo
de esa tez enardecido.
Se alimentaba de ese néctar cotidiano,
de ese maná que acertaba en su lengua,
en su ser y en su nido.