Los mejores poemas

Poemas publicados con mejor votación...

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MIS SUEÑOS.

Si mis sueños; tan míos, me abandonan un día
y deciden marcharse al reino de la nada
y se van y se pierden como el agua en cascada,
llevándose en su vuelo mi risa y mi poesía.

Me quedo en el desierto, con sed del moribundo,
apenas sin aliento; cual náufrago en la orilla,
si se marchan mis sueños, la eterna pesadilla
será la triste herencia que me otorgue este mundo.

Soñar con lo imposible...¿Tal vez y sea cierto?
soñar con el mañana cubierto de colores,
soñar que en la maleza despuntan bellas flores;
soñar... siempre soñar hasta encontrar el puerto.

Por eso yo me aferro a soñar sin fronteras,
sin idiomas, sin razas; soñar con el amor,
soñar por esos niños, por un mundo mejor,
soñar con la sonrisa...soñar con lo que quieras.

¿Qué hacer si me despierto y he perdido mis sueños?
no son los que dormida me llegan porque sí;
los sueños que protejo viven dentro de mi,
esos: sólo son mios, son libres y sin dueños.

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Por si acaso no vuelvo

Por si no acaso no vuelvo, ponte en pie
Sé tórrido molino de aspavientos
Incuba las pláticas de un buen café
Y no te atragantes con sancocho de conocimiento.

Por si acaso no vuelvo, no me iré.
Seré la Carmen de tus detrimentos,
por eso, por si acaso muero: viviré.
Y seré Lolita en tus escarmientos.

Por si acaso soy orgullo, que lo soy
déja que me marche sin saber adónde voy.
Déjame sin quererte querer en todo lo que doy.
Y cántale a mi tumba en un día como hoy.

Déjame ser Penélope en la pacotilla de tus huesos.
Sin ser bella ni libre ni de tí ni de mí.
Por si acaso es verdad que así me di en mis besos
en este corazón titánico, así es como me sentí.

Y léeme quizás atropellada en estos versos:
y rocíame quizás en brazos de queroseno:
y perdóname por todo lo que aprendí:
rescátame: por si acaso no vuelvo.

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Ósculo

Entre las esquinas libertarias de tu boca
se adosan mis senos como parches,
el latido gángster de tu válvula aorta
resetea la noche desde su palco bramante.

Entre tus manos, soy hipérbaton en el verso
Ósculo de tus alas, átomo de tus nudos
Ágora del purgatorio de deseos impúdicos
Y en la hesitación de tus susurros, soy quiasmo.

Convergemos en la mórbida estaca de dolor
el coma del alba sostiene el gospel en lazos,
bautizados por la vanagloria de un ósculo de amor
en las millas andadas de nuestros abrazos.

Son concesiones nuestras, linaje del alma
adjudicadas por el fuero de agravio extremo,
son salmos eruditos que triunfan en llamas
cenefas del silencio, la piel, nosotros y el beso.

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SE HIZO REALIDAD

Comprobé con alegría
que un sueño se hace posible,
que de forma indiscutible
se hace realidad un día.
Hace un tiempo mi poesía
era amarillo papel,
tinta corriendo en tropel
por cuadernos olvidados,
hojas en libros guardados;
hojas secas de un vergel.

Hoy puedo feliz contar
que mis versos encontraron
un hogar donde plantaron
gajos para retoñar.
Un libro que de soñar,
nunca lo hubiese creído,
ha nacido y ha crecido
y este nombre le grabé
ORÍGENES... porque sé
que es de mi pecho el latido.

Hoy comparto mi alegría,
mi orgullo sencillo, sano;
tengo mi libro en mi mano:
¡Es mi libro de poesía!
En el se encuentra la vía
de mis modestos anhelos,
de mis cuitas, mis desvelos,
mis sueños, mis añoranzas,
mis penas, mis esperanzas,
mis sonrisas y mis duelos.

Muchas gracias estimados amigos por permitirme compartir con ustedes esta satisfacción.

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Esta lloviendo en la puerta

Esta lloviendo en la puerta
Me despertó la mañana arañando
con su luz....
pelo y cama revuelto
de una noche sin amor
Tengo tu mirada puesta
en el fondo del dolor
y en mis manos pesa frío...
el vacío de un adiós
Cargué mi vida en el coche
y por no querer llorar,
escape por la ventana,
que está lloviendo en la puerta

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Misionero

Caminare mil veredas,
recorreré el mundo entero,
viajare hasta las estrellas para poder encontrarte,
no me importan los caminos
por el fango o por la tierra,
mi corazón va contigo
ya no puedo equivocarme,
me convocas a la vida de llevar la buena nueva
ya no podré separarme del agua de tus riachuelos,
con mi fe cual duro yelmo
y tu palabra mi espada,
quien contra mi tu conmigo.
Y cuando la mies sea mucha
y pocos los labradores,
Yo seguiré hombro a hombro
contigo toda la vida,
al terminar la jornada el descanso merecido,
habitare en tu morada,
para siempre,
para siempre…………..
J.E.Baray
Dedicado a mi hijo Mayor Misionero de Familia y JUventud

Abril del 2009-05-22

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Contraste de una vida

Contraste de una vida,
buena en vitrina dorada, plateada,
mala para quien la mira
la niña de hundidas mejillas,
de ropa oscura, vieja y sucia,
de pies descalzos, helados, sin prisas.

No cerremos los ojos
a tanta ignominia.
No miremos a oto lado
no es mentira,
es la miseria de una existencia,
la tristeza de una niña,
la injusticia sin medida.

Hay más, mucho más
en la otra orilla.
Está la familia escondida,
cobijada de la noche fría
en grandiosa tubería.
Todos no caben
y él, el padre aterido,
desprotegido, sentado encima
contempla la perfidia.

No hay comida
lo dicen las cazuelas vacías.
No hay alegría
lo cuentan sus miradas perdidas,
sus caras entristecidas.
Pobreza que los cobija,
aprieta fuerte, triste vida.
En lo recóndito de la memoria
la mesa de viandas ricas,
la ropa adecuada, limpia y cosida,
la felicidad de una familia.

Autora: María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-
Derechos de autor reservados.
30/09/2018 Madrid. España.

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Paradoja Visual

Me transforman tus manos en una paradoja visual
en el feldespato de papel sobre el que dibujas,
me adviertes ser el sofisma gestándose en el umbral
de aquél ocaso ahogado en la sombra de la Cartuja.

Conspiran las acacias, colisionan los mendrugos
en el páramo escoltan las sonámbulas suspicacias
y en el sufragio de líneas abordan un tácito rumbo,
doncel de puños bárbaros con doma estrafalaria.

Refutan las mañanas las gárgaras de tu ardid,
arañan tus manos el halo de aquiesciencia,
camarón en los ronquidos de tu consentir,
aquelarre conjurado de roces que despiertan.

Trazan la diáspora de un epitelio compungido
como aguijón de clásica evanescencia,
se detienen y beben del ozono en el rellano
derriban con ímpetu el malecón de tus manos.

Por la hipotenusa de tu alma resbalan los hitos,
almidón que declaran las ráfagas de esos gritos,
y cincelan la frente de un Frankestein dormido
sin vela histriónica que altere su esencia.