Desnudarse
Cómo cuesta desnudarse
Cuando lo que tengo encima es una armadura,
No de oro, ni bronce, ni plata,
Es sólo polvo, polvo pesado, bañado en sudor de sangre.
Y cuesta desnudarse, quedar libre, a la intemperie,
Como árbol sin corteza colmada de sábila,
Como ardilla despojada de su piel
Para adornar el cuello friolento de la vanidad.
Cuesta desnudarse, como desnudan al mar de su limpieza,
Como quitan la piel a la tierra dejándola seca,
Haciendo un gigantesco desierto.
Nací con piel delgada, como fina cáscara,
Quemada por el tiempo bajo el sol,
Con esa piel y otras pieles que me ahogan,
Puestas ahí, encima una de la otra,
Estibadas por manos invisibles
Que nos visten a todos.
Y me cuesta desnudarme,
Quitarme estos abrigos que me pican,
Que me hieren la única piel,
Que penetran mis huesos,
Que infeccionan mis órganos.
Y tengo tantas pieles, tantas ropas
Que limitan mi paso ligero,
Mis manos negligentes,
Mis ojos somnolientos.
Tanto cuesta desnudarse,
Cuando lo que tengo encima creo haberlo conseguido,
Haberlo ganado,
Haberlo merecido.




