A un álamo blanco.

La luz brilla más clara en ti,

en cada una de tus ramas,

en ese titilar sin fin

de tus hojas plateadas;

hojas de plata en la mañana,

oro brillante al caer el día,

la madera blanca como lana,

su voz viva melancolía.

El viento es en ti un río

entre tus hojas va su caudal,

que cantando aleja el frío

en la mañana primaveral.

No deje de oír ese tu canto,

en ti no deje la luz de brillar,

no pierdas nunca ese encanto

que tanto voy siempre a amar.