Poesía de Itzagueri Ramirez
Miércoles, Noviembre 26, 2025 - 22:40
Olvidos
OlvidoNo te dejo por falta de amor,sino porque un día entendíque mi alma no fue creadapara ser escondida en rincones ajenos.Amé tu sombra hasta desgastarla,y aun así elegiste entregarle mi nombre a otra,como quien reparte promesasque nunca piensa cumplir.Hoy no te reclamo nada.Te devuelvo tu propio vacíoy le cedo mi lugar a quien aceptavivir en él sin preguntar.Yo, en cambio, ya no me arrodilloante lo que no sabe sostenerme.
Viernes, Noviembre 21, 2025 - 16:51
Legado de luz
Había una perrita que era todo un universo,pequeña y tranquila, juguetona y preciosa,con ojos que horneaban ternuray un pelaje blanco salpicado de castaño,una naricita rosada que olía el mundoy un corazón que desbordaba amor.Dizzy no solo caminaba a mi lado,sino que conocía mis silenciosy hacía de ellos un refugio cálido.Era la risa en mis días grises,la calma en mis tormentas,el consuelo que no pide nada a cambio.Era divertida, leal, cariñosa,la clase de ser vivo que enseñalo que significa amar sin medida.
Viernes, Noviembre 21, 2025 - 16:46
Entre amor y eternidad
Señor, gracias por haberme permitido conocerla,por cada instante en que su presencia silenciosallenó mi vida de calma, de amor, de luz.Gracias por su lealtad, por su alegría sencilla,por esos ojos que entendían más de lo que yo decía,por su risa en mis días grisesy su consuelo en mis noches solitarias.Ahora que ya no puedo tocarla,te la entrego, confiando en Tu cuidado.Que su alma corra libre, sin dolor, sin miedo,que sienta Tu abrazo en cada momento,que sepa que la amé con todo mi ser.Señor, gracias por la vida de Dizzy,por la lección de amor silencioso que me dejó,y aunque mi corazón duela por su ausencia,
Viernes, Noviembre 21, 2025 - 14:39
La niña que buscaba un refugio
Crecí en una casa donde el frío no venía del invierno,sino de las miradas.Aprendí temprano que el silencio pesa,que algunos hogares están hechos de paredesque no abrazan.De niña me refugié en mundos imaginarios,donde escribir era la única formade no desaparecer.Mis Barbies eran madres fuertes,mujeres que caminaban sin necesitar a nadie,quizá porque yo tampoco tenía a quién necesitar.En la adolescencia mi cuerpo gritó lo que mi voz calló.La ansiedad llegó como un mar sin orillasy mis manos intentaron hablar el idioma del dolor.Cuando busqué auxilio, los adultos que debían sostenerme