Déjame
Déjame estar ahí,
déjame estar ahí para tu corazón.
Déjame amarte,
déjame amarte como necesitas.
Déjame, déjame, por favor.
No puedo entenderlo.
No sé cómo puedo seguir
pensando en esto, no sé.
No me lo puedo ni creer…
Ni creer que no eres mucho,
no eres casi nada para la
sociedad, pero… ¿para mí?
Raramente lo eres todo.
Te prometo que me duele,
me duele mucho, un montón.
No entiendo cómo no me amas,
si yo soy, sin soberbia, mucho.
Déjame estar ahí,
déjame estar ahí para tu corazón.
Déjame amarte,
déjame amarte como necesitas.
Te diría que estés conmigo,
¿pero cómo lo haría?
No quieres estar conmigo, lo sé,
forzarlo no tiene sentido.
Me encantaría hacerte esa,
esa pregunta, donde me dirías
todo lo que pasó por tu mente
durante lo que duró mi ilusión.
Carpe diem, carpe diem…
Debería hacerte la pregunta,
tal vez algún día, tal vez.
Debería hacerte la pregunta.
Déjame estar ahí,
déjame estar ahí para tu corazón.
Déjame amarte,
déjame amarte como necesitas.
No tengo muchas opciones, ¿sabes?
Solo me queda desenamorarme
de ti, creo que podré, el tiempo…
lo cura todo, pero llevo un año así.
¿Sabes qué? No importa esto,
me olvidaré, pasaré página,
tal vez seremos amigos, tal vez no.
Pero no hay problema en eso.
Deseo que estés feliz, que sonrías
como te veía sonreír, que te curen
las heridas que yo no pude curar.
Recuerda, por favor, carpe diem…
Carpe diem…



