Otro rayo de luz

poema de Hank

A la espera del semblante rayo de luz nocturno, que sin previo aviso, recorrió mis fanales eclipsando todo a su al rededor, su silueta resplandecía en las penumbras mas lúgubres y aun así, seguía brillando en lugares primorosos su luminiscencia plena. Así coronando el alba con su sonrisa, estremeció gran parte de mí sér. Alejándose a primeras horas del alba ya gastada, prometió volver a vernos. Pronto llego ese día y yo seguí sus huellas, confiado de que era algo mas que un tibio y ameno sentir, su agradable presencia. Era encantadora, seductora, y a la ves tan simple y cálida que lograba hacerme sentir en casa, no mi casa original sino esa que no muchas veces se encuentra. Al volver a verla, esta ves bajo los dorados rayos del sol costero, yo eufórico y algo ansioso por corroborar mis sentimientos extrañamente encontrados dias antes, y ella no tan segura, pero aun así siéndole fiel a sus viejas palabras. De pronto la vi venir hacía mí y sentí que era algo mas que solo una chica frente a mis ojos, pude sentir esa magia casi tangible de la que los escritores tratan de explicarnos en sus relatos y a lo que a veces llaman amor a primera vista. Ya llegando la noche y desp de una hermosa puesta de sol al costado del mar, tuve que volver, entonces restituí mi camino, comprendiendo que no era solo una hermosa silueta frente a ese abultado viento del este del país, y algo mas que un sentimiento burdo de unas horas o unos días, era algo mucho mas fuerte al igual que cálido y de verdad cariñoso. Sentí un fuerte golpe en mi pecho cuando comprendí lo que estaba pasándome, como que solo con un mirar ya bastaba para quitarme todo. Me había cambiado de alguna extraña forma la manera lenta con la que respiraba y había acelerado mi corazón que lento estaba. Paso el tiempo y seguimos viéndonos, tres dias, seis, nueve dias y ya se podía sentir ese fuerte querer mutuo que quizás sienten dos niños enamorados, ese amor sincero que te hace olvidar de todo incluso del tiempo. Las horas bajaban junto con el sol y a nosotros no nos importaba mientras siguiéramos compartiendo esos minutos, todo valía cuando se trataba de estar un rato mas juntos. Me había envuelto fuertemente en su inocente y hermoso amor del cual no tenía intenciones de que cambiase por mas que adentro nuestro y sin decírselo al otro lo supiéramos, pero eso no importaba, su sonrisa reflejaba en el mar la plena paz y el consentimiento de que todo iba a estar bien mientras nos mantuviéramos juntos. Y así de repente, llego el día de sepáranos, no fue fácil adaptarme a la idea de que nos separarían 1500 kilometros a partir del mañana. Y así al ser el mas feliz y enamorado de lo que estaba viviendo, caí en un gran, oscuro y melancólico pozo en una noche. Una noche en la que me cuestionaba porque la vida me había entregado algo tan hermoso y genuino y así como así me lo estaba quitando, casi que ya nada tenia sentido para mi si no encontraba por lo menos una respuesta certera. Habíamos logrado una fuerte conexión, de esas que solo pasan cuando encuentras a la persona indicada en el momento indicado y en el lugar indicado. Nada mas que nunca quise aceptar que quizás no era el lugar indicado, sino el lugar que había tocado, para que algo hermoso pasara después,quien sabe. Esa era mi única salida del terrible dolor y la pesada angustia con la que tuve que viajar esas 16 horas con solo un pensamiento en mi cabeza. Hoy me doy cuenta de que fue una explosión el haberla conocido. Una explosión tan fuerte que aun pasado 4 años y 11 meses sigue presente en mis recuerdos mas preciados

Comentarios & Opiniones

Eddy Rocker

Bonita narración que has traído hoy estimado poeta Frank, es una gran prosa poética; muchas veces hay que separarnos de quién queremos de verdad, pero siempre es por alguna razón en específico. Saludos y Feliz Navidad.

Critica: