Dos verdugos sobre la noche de París

poema de Magnus

Querida Rosalina,
Te escribo esta carta pensado en la primera, y única, cita que hemos tenido. Es curioso pensar que en tan solo una noche la magia y el amor, condensado en la neblina espesa que vive en las calles de Paris logró enamorarme de tal manera. Aún recuerdo haberte visto por primera vez, ese sentimiento que me surgió que nunca jamás volveré a tener, la emoción que conlleva ver una obra maestra por primera vez, es imposible de comparar o describir, es sin duda alguna el mayor placer de esta vida llegar a este mundo de manera ingenua y abierto a sorpresas y primeras veces y encontrarse atónito, con acontecimientos y personas como tú, llenas de incertidumbre y misterios. Sé que has estado ausente y no has respondido ninguna de mis cartas, probablemente yo viva en lo platónico para ti, en un punto de la imaginación donde tu consciencia incluso te haga preguntarte si fui real o simplemente fui un producto de la noche confusa de Paris, de pronto, solo de pronto, es mi culpa por no confesarte esto mucho más rápido y no ser el hombre que debía ser para enamorarte o quizás es culpa del destino egoísta por ponerte al frente mío a tan temprana edad, lleno de inmadurez, donde no fui suficiente para conquistarte, pero quiero que sepas que mi vida no es un completo desastre, aun no soy un caso perdido. Estoy actualmente ayudando al primer ministro León Blum a generar una coalición entre grupos políticos de izquierda para llevar a Francia a una mejor época. Mi vida ha estado ocupada por las ultimas semanas por mi pasión por la igualdad, pero tu alma seria y simple me atormenta de día y de noche, me persigue y me asecha, ha causado incluso una clase de hechizo en mí que me arrebata, cada mañana, la libertad de despertarme tranquilo sin tener un caos en mi cabeza. No solo te escribo para expresarte mis más profundos sentimientos, sino que también para dejarte ir. Un buen guerrero es aquel que sabe cuándo retirarse. La noche que compartimos, por más efímera que fue, hará eco a largo de nuestras vidas, nos atará a un sentimiento tan grande y tan fuerte como irreal y fantástico. Seremos dos verdugos de las noches de Paris buscando una pequeña identificación en almas ajenas. Ambularemos por la vida buscando, en algún momento, tener o recuperar este sentimiento que ambos vivimos. Puede que suene como un completo lunático, enamorado de la luna y de sus consecuencias sobre mí, pero no ha sido mi decisión ser flechado por tu alma y perder la cordura y volverme un ser tan irracional como lo soy ahora. Es por esto que he decidido tomar riendas de mi vida y sacarme de este limbo, el cual al parecer Dante escribió únicamente con el propósito de describir las etapas de un ser vivo locamente enamorado, de un lunático que se ha dejado llevar por el cuento de ficción más lindo, el amor. No espero una respuesta de tu parte, ni para bien ni para mal, solo quiero desatarme de los demonios que has impuesto sobre mí, quiero volver a ese momento antes de conocer y ver directo a los ojos al amor, o por lo menos el reflejo de este. En esta batalla de maldiciones, te devolveré cada uno de tus hechizos sobre mí, condenándote al olvido, será esta mi manera de decirte adiós de la manera más brusca que conozco en mi inocencia y estupidez.

No queda más que decirte que te deseo lo “mejor”, en un lugar lejano de mi vista, por supuesto, en un lugar donde los misterios de tus ojos vivan fríos y solitarios. Donde no encuentres a nadie que se acerque a quererte y adorarte de la manera que yo lo hice. Que sea yo quien haga empañar tus ojos por las noches y que sea yo el error más grande que nunca cometiste. Espero que tu vida este sentenciada a vivirla en el arrepentimiento y la letal duda del que pudo pasar. Como ultima herramienta de mi artillería, decido darte el mejor consejo que te podrá dar un muerto en vida, con el único propósito de que caigas en cuenta de que aquella persona que vive enamorada de la luna y las estrellas, esa persona que habita en una soledad tormentosa, es la persona más fiel y honesta que podrás encontrar, porque la luna le ha enseñado a no amar estar enamorado sino estar enamorado de amar. Cuando, en tu egoísmo y escepticismo, logres entender estas palabras volverás suplicando por un hombre honesto y transparente pero ya será muy tarde, yo estaré muy lejos fingiendo ser feliz y mi orgullo se encargará de cerrarte la puerta y por fin veras una parte del infierno al cual nos condenó el universo, el infierno que vive en nosotros, muy adentro y escondido, el infierno de la soledad eterna.

Comentarios & Opiniones

Luna

Me he quedado sin palabras al leer esta carta y estoy de acuerdo contigo, la vida es corta para anclarse en amores no correspondidos, soltar las amarras y navegar en el mar de posibilidades de la vida. Te deseo suerte. Mi saludo fraterno.

Critica: