Javier

poema de Vozsilente

Ayer fue feliz,
hoy duda de su vivir,
decidió apagarlo todo,
impulsado por la tristeza.

Cortó los pilares
de su templo interior,
y de ellos brotaron cristales rubíes:
heridas abiertas en sus manos.

En sus ojos,
destellos de recuerdos—
viajes con su familia,
las risas con su hermano,
las cálidas comidas,
la suave compañía de un felino.

Arrepentimiento lo llenó,
pero era tarde,
su templo se derrumbó,
irreconstruible.

Ayer fue feliz,
hoy su existencia
se deshace entre los escombros.