LAUDATORIOS KÁRSTICOS O DE CÓMO COMPLETAR UN RUMBO PERDIDO

El alcor sereno se llena de umbrías,
los parajes insondables del recuerdo
me llevan con sus anemonas
a la cúspide de la marea incierta.
Rocas evaporíticas
conducen en su dimanar
el nervio del ocaso
que sucumbe
al azul de las dolinas.
Yo como ya sabes
me quedé a medio camino
entre las luces y tinieblas
entre poljés y columnas
de simas invisibles.
La vida es un camino recto
o circular
que a veces perdemos
y no recuperamos
JAMÁS.
Ahora cuéntame
cuentos de cirros y de tormentas
de lluvias que aman el pantano
y que al canto de las ranas
vienen a mostrar la trocha
de un destino cuasi finito.
Entre lenares y oteros
descubrí
augustos y llanos derroteros
reinos donde pulula el eco
con sus notas de arroz
y de
OLVIDO…