Luna, mi musa nocturna

Luna, mi musa nocturna que por las noches me embrujas con tal expectativa que a mi soledad cautiva.

Ante el surgimiento de tu enigmática figura, excitado te declamo con vehemente fervor, mientras tu influencia posee a mis sentimientos engendrando poesía, ¡que dulce o amarga a mi atracción sobre tu órbita impactas!

Y ante tus largas ausencias, dichos trozos de roca que desprende tu amorfo cuerpo, constantes en mis oscuros momentos se visualizan, como tal lluvia de estrellas que al alba eclipsan la desesperanza de mi castaña mirada.

Luna, mi musa nocturna, que rechazas la perfección en el amor y abrazas la imperfección del corazón. Impávida te mantienes cuando la atención de mi mirada pretende ser obstaculizada por el egoísta hemisferio. Ese, que en confabulación con la soledad del universo te engaña y a la vez más y más nos separa.

¿Acaso son tus fases lunares simples reflejos de mis estados emocionales o quizás tu bipolaridad ya intangible se subleva sobre mi pecho con exorbitante deseo ante tan intangible devoción?

Tus breves acercamientos son actos de un incontrolable sentimiento. Sentimiento que desborda dulce y amarga inspiración, que tal cual océano salado, excitado arremete ante la aproximación de tu erógena esencia, y debido a la impotencia de tu involuntario alejamiento, irracional arremetes sobre el firmamento en contra de mi mortalidad y de tu propio universo.

Luna, mi musa nocturna, que debido a la inestabilidad de nuestro próximo encuentro; dormido o aun despierto impactas sobre mi pensamiento. Pensamiento que ya es codependiente de tu lunática inspiración..

Luna, poetisa concurrida de mi vista, que ante el amor y desamor; vivos o muertos; mortales e inmortales, causas efectos colaterales no importando dicha condición.

Es tanto el amor a ese mortal sentimiento, que pretendes hurtar a mi pensamiento y mantenerlo encerrado dentro de tu árido recuerdo, y así por siempre le haga el amor a tu pétreo cuerpo.

Luna, amante nocturna, que rechazas los cortejos de cualquier cuerpo celeste que confabule en pro de desviar de tu órbita mi constante atención.

Luna, musa nocturna que en cada uno de nuestros desencuentros, te jactas de haber desterrado ya mi miedo. Ese, que se hacia cada vez más fuerte debido a nuestra fallida unión. Ese, que hoy mi voz ya en su ausencia te convoca con finito fervor.

Luna, princesa amada y a la vez repudiada, que ante la lejanía de mi aliento ansiosa pretendes con un cálidos besos perpetuarte sobre mis labios gruesos. ¡Ella, mi Luna, esta mi musa nocturna que a mi soledad con paciencia conquisto!
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