Privación

Mi lento paso desquebraja
las hojas secas color marrón,
y me traen la memoria
de tu piel trigo,
y la humedad en la tierra
tu beso fresco en mi piel.
El suave susurro de la insistente rama;
me dice, que eres tú quien me habla.
Los rayos del sol naciente
que se filtran entre ramas
es el calor de tu abrazo.
El benévolo olmo,
en su sabiduría de antaño,
me trae tu presencia, inexistente;
más jamás olvidada.
Como quisiera su grato murmullo
fuese tu voz,
¡que no logro recordar!
Tu paso, en mi vida no fue mucho.
Siempre habrá un vacío,
un hueco de haber querido más de ti.
Soy tu piel, tu raíz.
¡Soy tu esencia!
Pero, me hubiese gustado
ver tus canas, besar tus arrugas.
No sé, que tanto perdí
cuando te fuiste.
Sólo sé, que me hace
mucha falta haber sabido papá...

A mi padre fallecido a los 49 años..

Comentarios sobre este poema

Sé parte: Comenta y vota