No regreses a donde ya fuiste duda
No regreses
a donde te quedaste mirando un teléfono mudo
como si el amor pudiera aparecer
por lástima.
No regreses
a donde te desarmaste sin que nadie te lo pidiera,
y él ni siquiera notó
que estabas sangrando frente a sus ojos.
Tú lo amaste
con esa forma peligrosa
de quien está dispuesto a perderse
solo para no perder al otro.
Y te perdiste.
Te volviste pequeña,
te volviste silencio,
te volviste espera.
Esperaste mensajes que no llegaron,
esperaste ganas que nunca nacieron,
esperaste ser suficiente
para alguien que ya había decidido
que no eras tú.
No regreses
a donde tu amor no fue un regalo,
fue un estorbo que él nunca quiso cargar.
Entiende esto, aunque te rompa otra vez:
él sabía que lo amabas
y aun así
eligió no amarte.
No fue confusión.
No fue miedo.
No fue el momento.
Fuiste tú,
no siendo lo que él quería.
Y eso es lo que mata,
no el rechazo,
sino la humillación de haber dado todo
y descubrir
que para él
eras fácil de perder.
No regreses
a donde tu dignidad tuvo que morirse
para que tu esperanza siguiera respirando.
Porque no hay nada más cruel
que amar a alguien
que nunca tuvo miedo
de vivir sin ti.





Comentarios & Opiniones
Es maravilloso lo que escribiste, gracias por compartirlo Caro!
Emotivo. Refleja aquello de que el amor no se obliga. Nace solo, pero para vivir necesita correspondencia. Saludos desde Uruguay.
Bella obra...
Linda inspiración.