MORIR DE AMOR

poema de Margazul

Posada inextricable,
ardua alcoba, tenebroso amor,
polvorienta arena que se levanta
obstruyendo la entrada del ansiado asilo.

Con perfume de hinojos
quisimos ocultar las voraces lapas
que colgaban de nuestro lecho.
Nos envolvían agrestes remolinos,
la noche era un oscuro pasadizo;
lo demás -promontorios helados,
impúdicas miserias-
para nada lo necesitábamos,
y nosotros, impávidos soldados,
dispuestos a morir a manos
de un perverso acompañante.

En nuestro atrio, sentados en el banco,
segábamos la broza como serenos centinelas.
El cielo destellaba, la ciencia era benéfica,
pero abajo, abducidos por encomiables prédicas,
nuestros esperanzados corazones ignoraban,
dejándose guiar por lejano faro,
que habrían de estrellarse contra un duro acantilado
y gemir, rotos, mortalmente heridos por la perseverancia
de empecinadas voces que repartían su miseria.

https://www.youtube.com/watch?v=k7OFiJCv9SU

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