De mil maneras
¿Te diría «te amo» simplemente?
No.
Te lo diría entre mil indirectas:
en una mirada, en un abrazo, en una caricia.
Te lo diría al sujetar tu mano:
firme la tuya, temblorosa la mía;
mi torpeza revelaría
un sentimiento sincero.
Dentro de mí,
un torbellino de pensamientos fugaces
y emociones desbordadas
se resistirían a ser domadas.
Mis gestos fracasarían,
mi andar sería incierto.
Y aun así, buscaría tu sonrojo,
tu risa clara y luminosa,
para encontrarnos juntos:
vulnerables.
Cada segundo te vería más bella,
y yo más impaciente.
El mundo giraría despacio,
dejándome memorizar cada detalle:
un tiempo infinito y efímero,
un instante eterno.
Entonces, te miraría a los ojos,
respiraría… muy profundo,
y dejaría que esas palabras de mágico poder
encuentren un lugar privilegiado
en nuestro diccionario.



