Esos cerros de Comanja

“Merecen nuestra alabanza.”

Colinas que son emblemas
de la región, sus diademas,
salvaguardas de los pueblos,
van mis versos, con requiebros:

Sin llegar a ser montañas
sabemos de sus hazañas,
de su paso por el tiempo,
se han fraguado a fuego lento.

¿Cómo medir su grandeza
con tinta, sin ligereza?,
¿cómo expresar su volumen,
corpulencia, en un resumen?

Elevaciones sagradas,
por la orografía estudiadas,
entre sí no están lejanas
la geografía las hermana.

Lomas que protegen tierras,
mudas testigos de guerras,
escondrijos de tesoros,
flora, fauna, son sus oros.

Siente mi ser, que te abraza,
Cerro de La Calabaza,
recinto de arena, grava,
veta que nunca se acaba.

Suministras minerales
de eras inmemoriales,
tal filón que no se pierda,
tienes el alma de piedra.

Tu primo, volcán Mazkuta,
mi cariño se disputa,
Kupambam, de muchos pinos,
de madroños y de encinos.

Nos proporciona el Takare,
cortar el que más agrade,
pasto bendito de armiño
pa’l pesebre de Dios Niño.

Collado de San Miguel,
del Creador, tan solo de él,
donde se encuentra la Cruz
de albañiles, misa, . . . luz.

Pa’ decirles lo que siento,
que mi amor les lleve el viento,
el corazón no me alcanza,
vieron nacer a Comanja.

Comunidad de agasajo,
cerca de Santiago Azajo,
vecina de la Estación,
las Mesas, la Constitución.

Entre la historia, leyendas,
Coeneo, michoacanas sendas,
vaya sentida alabanza
a esos Cerros de Comanja.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 14 de octubre del 2017
Dedicado a la Señora Yadira Juárez Tovar (a. z. r)
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)