Hacer el amor es obligatorio
poema de Luz Dary
Los árboles se volvieron al vals y hubo un tiempo en que el cielo echaba fuegos como el volcán y era tu sonrisa rodeando la ciudad. Las nubes se sentían temerarias frente a la sensualidad de dos cuerpos estallando armonía y el mundo se enfrentaba cuerpo a cuerpo con el amor. Poco se concebia las vibraciones de la armonía pero en brazos el destello de lo infinito.
A lo lejos las aves pronunciando el día, el sol haciendo de las suyas y mi retrato de bebé mirando con asombro la danza de lo inevitable.
La lluvia volvió a ser una tangente porque eres ahora el abrigo de las tempestades.



