Amor de domingo.

poema de Luz Dary

Las horas de los amantes se acortaban como si un vil ladrón hubiese decidido reducir una condena confesando la verdad.
Las voces no paraban de susurrar y las risas no dejaban de aparecer. Se habia censurado el cansancio, y los labios se fueron haciendo tibios, te desnudé el alma durante varias horas pero te eclipsé días completos como una mordida de vampiro que va cobrando su efecto en el tiempo.
Contigo danzaban las letras, tu voz se volvió melodia y dejó de importar que habia detrás del telar.
No parabas de hablar, por lo que en un segundo supe todo de ti. Y la música eran los gémidos en isofacto de tu piel mojada. Tomé de tu elixir y me convertiste en la dulce miel de tus tés para dormir.
En el mundo de los sueños te escabulles sigilozamente hasta conseguir mi sexo, y despierto con la desesperación de sus labios.
Esperaré paciente el domingo así como el lunes.