Sátira petfecta
poema de Dikia

Sátira perpleja
meciendo la mecedora perfecta.
Se escurre la guadaña,
y suena como una filarmónica:
perfecta,
atronadora trompeta
con rayos que salen de la chistera.
Como aprendices de magos,
no brotan conejos ni palomas blancas,
sino dedos ensuciados,
sin misterio revelado.
Vómito de espanto
al espectador
que deseaba ser engatusado,
y reírse
de su inocencia perdida.
Pimpollos destronados.
Alucinógenas luciérnagas.
Cuánto ardor
en batallas olvidadas
que aún ahúma
el fuego del valor ofrecido
27/05/2025
©Dikia



