LI. Su Maleta Ligera (Segunda residencia)
LI. Su Maleta Ligera (Segunda residencia)
No traía
ropa ni cosas,
solo recuerdos.
Una carta
sin sello,
una piedra,
una promesa.
Y todo cabía
en su mirada.
Nada más
hacía falta.
j.ll.folch — 21/12/25
Este poema condensa en unos pocos versos una poderosa imagen del desapego material y la carga emocional. La figura que llega con “su maleta ligera” no necesita objetos ni pruebas físicas de su historia: su equipaje es simbólico, íntimo y emocional. Cada elemento mencionado —una carta sin sello, una piedra, una promesa— tiene el peso específico de una vida vivida o de un deseo no cumplido. No es necesario que se expliquen, pues todos caben en la mirada, el espacio donde se aloja la verdad de lo no dicho.
El poema transmite una comprensión sutil de lo esencial: lo importante no siempre se lleva en las manos, ni se guarda en una maleta, sino en el cuerpo, en la memoria y en los ojos. Esa ligereza no implica vacío, sino la madurez de quien ha aprendido a llevar solo lo que verdaderamente importa. Es una despedida silenciosa, o tal vez una llegada tardía, pero llena de sentido.
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