Dame esa mano hermano

Dame esa mano hermano,
dame esa mano yo la beso y la abrazo,
no importa si está cubierta de tierra
porque ha sido arado
que la corteza con fuerza ha arañado,
la misma que de nuevo la vida ha sembrado.
Vení entrégame esas manos,
esas manos cansadas
de tanto haber trabajado,
esas manos que cuando descansas,
de ellas te has olvidado.
Entrégame esas manos que día y noche
se han perdido en un teclado,
y sin darte cuenta, a otro universo
has viajado y a todos nos has invitado.
Hoy quiero abrazar esas manos,
tenerlas entre las mías,
sentir tus cayos,
tu sangre navegando
detrás de tu piel,
saltando y saltando,
porque son las manos que
al metal su brillo le han robado,
y a casa de todos nos has llevado.
Entrégame esas manos
antes y después
de tu matutina faena,
yo las abrazo;
son bendición de la vida
que a la mesa
el pan nos han llevado.
Manos divinas,
manos de traviesos
y juguetones niños,
sucias de agua y tierra,
que apenas se lanzan
a probar la suerte del adulto
que siempre han soñado.
Dame esas manos polvorientas,
o esas manos impecables
que la mugre nunca han probado,
dentro de su urna de cristal,
entrégamelas yo las abrazo
hasta el cansancio,
porque sin ellas trabajando
todo se vendría abajo.
Vení sentate,
acá, a mi lado,
que hoy no quiero
llorar y llorar,
ni reclamar un abrazo,
hoy sólo quero
erigir como trofeo
esas divinas manos
que el artificioso mundo
con sudor y con callos,
nos han incondicionalmente,
regalado.
Dame esas manos yo las beso,
yo las abrazo,
antes que el tiempo
las congele,
y debajo de la misma tierra
que la vida has hecho germinar
las entierre.
Ahora que es tiempo
que la humanidad se entere
de lo grande que eres
y te agasaje
por el gran legado
que nos has dejado.





Comentarios & Opiniones
Un buen poema sobre la hermandad