Un verdugo sin corazón y una horca son suficientes

poema de zeddref

¿Porqué hoy el viento no me aterra;
es que acaso silva triste?
¿Porqué la noche no me hiela;
es más frío lo que hice?

Desalmado y sin mi talento,
o quizá sea no me importa;
grisáceo me encuentro,
soy mi verdugo y mi horca.

Rechazo tu incómoda ausencia,
dejaste en mi todo vuelto nada;
ni lloraré tu nítido recuerdo, pues,
no quiero sentir mi alma.

Ella me pesa, yo la cargo incómoda.
Sujeta mi etílico estómago
para descansar en mí cuál bóveda,
posada en mi imprime su forma.

Diurno busco lo oscuro,
nocturno la soledad,
trasnochado y ciego a ella,
y sin dormir solo mi final.

Perdí mi luz y mi tiempo,
di todo a una fantasma
que hoy ausente me hiere
con su presencia falsa.

A veces me paso por loco
y le hablo a ella,
pero cuando vuelve mi cabeza
me acuchilla su voz muy hondo.

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