Guía y Legado.

Eres alma, herencia y camino,
amor que guía, respeto que enseña,
comprensión, entrega y calidez
que hacen florecer los principios.

He visto tu lucha día a día,
sin rendirte jamás;
tu espíritu nació para no ceder.

Tu entrega no se mide,
tu bondad no se anuncia,
pero deja huella en quienes cruzan tu senda.

Tu vocación no conoce fronteras,
tu alma no entiende de rendición,
y en cada gesto, en cada acto,
dejas un rastro de esperanza viva.

Entre la ciencia y la humanidad
te mueves con la gracia de quien sabe escuchar,
con la certeza de quien entrega todo
sin esperar más que la sonrisa del otro.

Corazón guerrero,
en tu lucha nace la esperanza,
en tu presencia, la paz,
y en tu esencia, la nobleza
de un espíritu que merece admiración eterna.

Eres más que médico,
eres convicción y amigo,
hombre de alma de niño
que entrega sin esperar nada a cambio.

Tu mirada comprende sin juzgar,
tu voz calma sin imponer,
y en medio del tumulto del mundo
eres el punto donde todo se nivela,
la certeza que sostiene el presente,
la luz que guía hacia un mañana más justo.

Guía y legado,
no solo dejas caminos,
dejas esencia, memoria, inspiración,
y la certeza de que tus enseñanzas
trascenderán más allá del tiempo y del espacio.