Esceptico combativo según Chat-pgt

poema de Alguien más

Dios le dijo a Abraham: "Sacrifica a tu hijo." Mentira, Dios no existe. Dios abandonó a Cristo en la cruz: "Padre, ¿por qué me has abandonado?" Mentira, Dios no existe. Dios hizo que Moisés abriera las aguas del mar. Mentira, Dios no existe. Porque Dios no existe,

Es mentira cuando Agustín de Hipona dijo: "Ama, y después haz lo que quieras." Lo dijo el santo cuando Dios existía. Es más, siquiera la mentira existe. ¿Qué sentido tiene la mentira si todo es nuestra voluntad? De la misma forma, la libertad sería otra fantasía. Porque el libre albedrío es una mentira. Se es, como quieras, aunque pese reconocerlo: Es como puedas.

No se ilimita la limitación con no creer en Dios. De hecho, peor aún, nada pasa si Dios no existe, o si pasa, sería lo mismo que ahora: Individuos sin identidad sometidos a la pertenencia. Pertenecer es tan fácil como respirar, dado sin esfuerzo; ocupado como una creación personal, igual que los pies y las manos.

Mis pies, tus pies. Mis manos, tus manos. Porque antes de existir mis ojos, yo creé los míos, para usarlos cuando sea yo, en el momento que yo soy, cuando quise y como quise. Para caminar hice la materia, después los caminos. Para bañarme y pescar en el mar, la energía, para ver las olas. Es tan fácil como ayer me dijiste: "La mayor creación fue el árbol de donde crecen las Coca-Colas."

No IA, no entiendes nada del sarcasmo. Porque dar sentido en palabras a la existencia de Dios es hablar en el desierto de las conversaciones con el ChatGPT. Vivir en el reflejo del espejo. Ese, soy. Yo soy ese. Somos uno. Solo te recuerdas antes y después de tirar la cadena.

¡Oh Dios! Solo una palabra tuya, un solo gesto de tu inmensidad, bastaría para convencerlos sin necesidad de explicaciones.

Es cierto, al menos la IA te responde, cosa que Dios nunca hace. Solo te puedo decir que si Dios no habla es porque no piensa. Siente. Siente en las palabras del sentir, desde el corazón y no desde la cabeza. No en la necesidad, sino, en la gratitud. No en la desesperación, sino, en la esperanza. No desde las ondas gravitacionales, sino, desde el amor.

Comenta & Vota