Phylum

Phylum
Bailarina de color azul
Oh, Efebo. Cuál imán terrante nomenclatura en la estrella oval en coágulos de águila y recuentos de gangliolomeloso. Silla turca por mesencefalo y subiendo por argollas de acero, puliendo por ósmosis de células, ante cuerpos de Cancerianos por esmusgos de semillas cultivadas ante el sol en pleno día festivo, fumigando la cabeza del polipo en los ronchauos del Peloponeso y el buitre sollozando por las puertas del ciclo en las molleras oteantes del ojo del faraón, cuándo los higos del antemano, ocasionando tierras cavernícolas en Marte, por la sangre intravenosa mediante veinticuatro gotas por minuto, en las siglas de Juan, en el incienso prendido en los altares expansionando frutillas, o relojes de perros aullando y ecos despavoridos en las lunas de hojas verdezuelas y el enfermo terminal qué muda su piel con cuellos de antenas dónde el pesebre que guarda al pequeño niño en las manos de una santa, tras el velo de la democracia, oh, senos, cubriendo al carruaje de Athena, en los siglos dónde Demóstenes hablaba con su voz petrificada por palillos Chinos, una hormona segregada por almas Latinas y huecos de ombligos con cuaseres azules.
Cuando nacen los enanos
Y las citras aromáticas desprenden aromas fragantes
Al pasar cerca de la cueva Elfica
Un Goreano descansa
Es Cipris enorme y triogestante
Es vapula congeniando con duodenos y sistemas renales pero la mente del genio ausenta el silbido de la luz y la gracia del esperanto coadyuga a los duendes en los atrapasueños y navegando en las melaninas de Ganesha un iluminado se vuelve púbico cuando la épica iluminación de Buda hace apremiar a las lavatinas de los salitres y en las cuevas olorosas se esconden huesos de muertos y una sirena entona su arpa con eólica en los tiempos de la inmortalidad el bosque encantado sueña y se dice que habla con Odin y las beldades apestosas a agua salitral de ungüentos y mirra
Con girones de azur
Silvestre guía por las flores a la musica de los arboles mágicos.Según son las lunas de Neptuno
O los enfisemas de machos embristicos por pujanzas semestrales
El anido del hombre se crea mediante mundillos de estrellas y supernovas resplandecientes cual fonema de Tritones y Driades
Cual Oninfa escuchando a los bosques Silvestranos y despidiéndose de los enanos con mirras aromáticas.
Pero Juno sonríe antes del ocaso
Resguardada por Hera, el genoma del incendio azucarado niste por colastemias atrae al órgano pancreático y los jugos rejurgitables ansiolíticos por dioses antiguos débilmente iluminados por genios desconocidos.
Ahora, la tabla de Akmenra descansa en el bolsillo del rey Dario a través de la llave que abre mil puertas por el canal del río Nilo y Daniel oye a los silbidos de los pájaros y yo pienso en todos los que no están y en las artes alquímicas y físicas de neones y cuerpos celestes con calambres en huesos retorcidos.
Un Adiós...
Progeniendo masa
Físicamente astrología puesta en cebo cuándo los doce reyes alados de Dario, oteen por la hidromelasa su ovariotomía como biogeográfica y cada abiogénesis subyuge en su periopla la cadena de priones y musgos en las nueve casas del Centauro. La colocatura epifita emanciona severas hepatología, morfológicas didrolugica en heptágonos sincronizados por ébanos musgos de pólizas gobernadas ante organoides de genes y mariposas negras como annsiomenos meníngeos hasta pulubles signos...
Oh, abecedario
Ganglios y parietal hacia la luna de Urano, donde Marte, con su luna esfenoidal, y su genética colma con leche el óvalo del puño por donde los universos nadan en aguas limpias y prístinas, con uvas y olivos de plantas eternas como hojas hilarantes en sanguíneos cataplasmas y ectoplasmas de rinoplasmas como Arn consecutivo, espermatizando genes hasta que los cálculos renales hagan protoplasma y nucleósido de aullantes vellos por palabras y reinados por coronas y platinos pelambres azules como píxel de arcos Minervados.
Uh, ovoide. Cuál cuarzo lunar en los cabellos lunáticos, cremando en la ojeroza Espanohablante, un rey antiguo pérfido como las antesalas de coros magnéticos. Luna, cuarzada sagital transversal con el ukulele de la profetisa, y la pluma de Elema, la antigua pitonisa reveló en su carta natal a la hija del misticismo, azul como la raya del cuerpo blanco y los antílopes cuadrados de libros ricos en taxonomia y libras de oro cúal esbirro del oráculo preferencial en las cuerdas de oro de la princesa Solar y la hija del invertebrado, como Gea, espermatizando masa y Athena generando sabiduría, como Eulalia secretando anemias o Sarah, en las flores coadyugadas, la música elemental del alma canta a la belleza eternamente y a la fuerza de lo incansable...Oh, Amaliela, meristema del cuello viridiplantae y en tu anastomasis, dicotilodineas, germinan en tus hebras negroides, como megafilos cansidos en las cuevas terruneas, cuál anteroceo por el éter de lo fecundo.
Oh, Amelilae, ¿Siglas futuras de tu esqueleto pálido ante las lunas de Neptuno, monofiletica, segregando tallos hasta tu vulva, donde los calices menores y mayores humectan al herido, como Gamenide en las esquinas pterodofitas, susurrando químicos genes y génesis ante Streoptophyta, en los óvulos y en los cigotos vigorosos del apoplasto? Provacuola, Amenilae, como azur cielo, semenes de hadas llegan hasta la imaginación de las antesalas de las catedrales, cuando con tu ojo de pitonisa, leías la suerte en las manos de las rosas de la mujer universal. Oh, gen...
Cuál corriente alcalina soltando el piélago donde las mareas anchas tornan su abracogenesis, chillando los pigmeos linfuos de rosas maquinadas por sonrojos de colchas pillinas y gallos estentoreos, sosteniendo la sibila del entrecanto Goreano, Laguna se derrama cuál océano en su concepción metabólica, clonando genes y ordeñando enanos en las islas del Peloponeso, huyendo de la anamnesis coadyuve, de la tiranía personifiaca cuando su latido esfeno-ángulo-mitral, yasga en cada glucogenesis ante su mirada azul- brisa- colastemia en el amaranto de su alma qué muere en su raíz al quebrantar las alas mortuorias, su peto de ataúd, y reponerla en el dulce epitafio de la sagrada cascada de los magos, cuál virgen preñada de fetos iodopavidonicos.
Laguna, sollozara en el lago de los monstruos y gemira en los siglos de Géminis por la hora de la eternidad.
Oh, ciatiras, lápidas ecuánimes foneman desde las profundidades, cálices transversales arropan al ser, al gameto, al embrión, a las bacterias.
Se ligan las trompas de la madre. Un hijo de la Atlántica, pone su esbelta vacuola como rayas verdes, en el colapso de las ballenas homeópatas, pero, la horchata y el honololu, siglan en Kobe. Puesto que la sirena Kalahari, secuola en mastín, azorada por matriz de materna mudeja, y el octogenario pule en su octosílabo, el oleoducto de la paletilla y Palaos, observa con su pulmón y sus colchas de agua, los paliques de Ratisbona, sin embargo, en su raquis, la rapsodia del ramplón, Ural, fue undécimo en su Nereo esbozo, porqué Ninea, surfea en los trópicos de Uranio, con esferas turquesas, siempre volando hacia la raíz de su palia coleta multicolor. Sola, como las guirnaldas sopefaras de huevos de condores que cultivan colores de azúcar impalpable en su anastomosis prejubila.
Plutón
Cuarzado esguince
En monosílabos pluscuamperfectos
Obvia pujando razas hembronas tales cuanto feto navega goteando tinajas químicas.
Celuloide, músculo transversal, radial y cubital, la planta madre, hace que el anillo Euclidique, gotee lágrimas monovalentes. Soplando ignomias facultades coadyuvando estentóreos infalibles cosmos de ángulos romboides, como equilateros domicinianos cuál beso de las profundidades de los ríos, Elisa, baila en su trejano, huevo fenixiano, el osmosis renal de una mariposa linfa que almacena protozoos y bacterias.



