Mi Revolución

poema de Penelope

Soy para tu cuerpo una revolución:
mis uñas arraigadas en tu pecho firme
mi pelvis anclada sobre tu varonil gendarme
para que me veas correrme con toda devoción.

Para que el escuadrón de tus ancestros látigos
como invasión de Calígula mi perdón implore
y la penitente lanza empale mis adentros
y por la súplica de bárbaro placer condecore
al ave César que comulgo en furtivo desiderio.

A ultranza desmedida con piel de zarzamora
esclava de tu legítimo despliegue de emperador
en la invasión de tu columna portadora
témpano de laureles grita en aposento lubricador.

Para que en aqüeducto de tu escroto
discurra la cosecha de cerumen poco a poco
y la recoja con mis labios sin amago de pudor.

Yo declaro mi revolución y tu conquista:
que no sea polvo ni devaneo
aunque contraiga fértil ignonimia
arde en mí todo lo que por tí siento.

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