Marzo
Recuerdo nuestro último marzo, discutíamos acerca de tener la razón en discusiones pasadas,
admirabas ventanas en distinta dirección,
recolectabamos razón para odiarnos en el futuro.
Me culpas, como si yo hubiera pedido la estúpida mesa de jardín,
me insultas, piensas que desconozco tu maldita obsesión, vamos llévame contigo,
aún estoy dispuesto a escuchar tus reproches por haberte dejado tanto tiempo,
quiero consumir mis años al compás del grito fugaz y eterno que acompañará mi existir.
Por que serás tu el nombre que acompañe el mio por la necedad de querer hacerte la persona que deseo,
mientras tu te esfuerzas en hacerme una persona de la realeza, siempre igual mujer,
solias ser señorita mientras tus manos deleitarán mi humana espalda,
mis besos trastornando tus sentimientos hasta el lado equivoco de la razón.
Hicieron creernos que la eternidad fue escrita con nuestros nombres.
No te vayas ya casi término. Recuerdo nuestro último marzo, y fue sólo un sueño provocado por nuestra enfermedad entablada en un traje viril, un absurdo comentario en la portada del periódico, una milésima parte de un milímetro, una muchacha astuta en el lugar equivocado.



