Obrera de la Luz

poema de misombra

Obrera de la luz, siempre viva al alba
donde mi angustia y el llanto llora,
esperando el índigo de los venideros cielos
con su fugaz desplazamiento más atrás del muro de tus ojos.

¿Será solo el principio de tu estilo de odiarme?

Bajo el reflejo en mi ventana
recuerdo el sarcoma desnudo,
de infinita existencia ambiciosa
en su anhelo de frialdad por vencer tu presencia.

Y estoy aquí, sola, sin mirar risueño.

Otra palabra, otra mirada, otro verso sin ensueño
y fue una azul verdad nuestro murmullo,
todo tuvo un bizarro sentido para ser sentido,
se que fue esperanza en tu oído.

¿Y aquel instante vivirá?

O dejaré mi fervor esteril
de fugaz palpitar sin el fulgor mortal,
no sueñes en tu esperanza de luz púrpura
el fuego se apacigua en tu eterna frigidez.

¿Y te veré siempre sonriente?

Fije mi marrón iris en tus desconocidos ojos,
no se ve la mortal pureza de aquella belleza,
quizás fue tu victoria únicamente
o recorriste la senda con tu murmullo sombrío.

Yo acostumbraba a caminar...en la inmortalidad del frío.